Las bellezas de la Cátedra de Pedro

 

Plinio Corrêa de Oliveira

El Papado tiene diversas camadas de belleza. En cuanto instituida por Nuestro Señor Jesucristo – “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…” (Mt 16, 18) – y que llega hasta nuestros días a través de todas las vicisitudes por las cuales ha pasado: lances de suprema gloria como de la mayor humillación y oprobio terrenos, ora sujeta a las más grandes vacilaciones o fundamentada en la más firme seguridad, la Cátedra de Pedro tiene una belleza estrictamente religiosa, la cual es suprema.

La otra forma de pulcritud inherente al Papado es en cuanto siendo una gran institución existente dentro de la historia italiana, con todo lo que eso significa. Entonces, tomando los pontificados de San Gregorio VII, de Bonifacio VIII – con la bofetada de Agnagni –, después los del período anterior al protestantismo, los de la Contrarreforma y los posteriores a esta, Pío VI, Pío VII que fue preso, las glorias y las humillaciones del Papado, sus debilidades…

También en cuanto reyes de los Estados Pontificios, viviendo en los esplendores del Vaticano, inmersos en el ambiente de la cultura italiana, formando en torno de sí aquella nobleza romana y toda la sedimentación cultural, histórica y artística que constituye un merecido ornado temporal del Papado en su gloria religiosa.

Se distinguen, pues, las dos glorias: este segundo aspecto es el del Papado como una grandísima institución terrena, europea, italiana, romana. Has hasta cierta continuidad de la Roma de los Césares dentro de eso.

Son aspectos que no se contradicen, sino que se suman, formando una pulcritud verdaderamente única.

Vista así, la Cátedra de Pedro presenta varias camadas de majestad, de las cuales una es la propia majestad de Nuestro Señor Jesucristo y la del pensamiento teológico, de la misión profética y divina a través del tiempo.

Otra es la gloria histórica de una institución que resistió tanto, sobre la cual se acumularon los siglos, que tocó tan a fondo en la historia de todos los pueblos, siendo el alma y la conciencia de las naciones más importantes de la Tierra.

Después, el declive, con dignidad, del poder papal. Son otros aspectos que contienen una gran majestad también.

Todo eso se expresa en los guardas suizos, en la Guarda Noble, en los guardas palatinos, en las trompetas de plata de Miguel Ángel, en la silla gestatoria, en la corte pontificia, en la gloria de Bernini, y hasta en los sampietrini1. Gloria como esa no se manifiesta en ningún otro lugar, es única.

Helás2, gloria que está siendo eliminada… A propósito, no sería tan gloriosa si no fuese así, pues todas las cosas que tienen verdadera gloria están siendo extinguidas.

1) Adoquinado típico del centro de Roma, que toma el nombre de la Plaza de San Pedro.

2) Del francés: lamentablemente.

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(Editorial de la Revista Dr. Plinio, No. 287, febrero de 2022, p. 4. Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Cf. Conferencia del 27/1/1983).

Last Updated on Thursday, 03 March 2022 22:43