La ardilla es un reflejo de Dios

Plinio Corrêa de Oliveira

 

¡Las ardillas son unos animales tan graciosos! Quien las ve jugando, entiende que Dios las creó con la intención de hacer sonreír al hombre.

Hay una variedad enorme de ardillas: algunas con una cola bonita y elegante, unas más grandes, otras pequeñitas, siempre juguetonas, saltando de un lado a otro. Son un encanto que, no obstante, no fuerza la gravedad a salir de su serenidad para gozar de él. Por esa razón, sirven de distracción al hombre serio.

Todas las ardillas que Dios creó desde el comienzo del mundo y creará hasta el fin constituyen una colección. Entonces, es una bonita meditación ver una de ellas y pensar: “¡Cuántas modalidades de ardillas hubo y aún habrá! ¡Qué riqueza de la obra de Dios! ¡Qué maravilla existe ahí!”

En efecto, cada criatura es como un mensaje de Dios que nos dice:

“Nota, hijo mío, que Yo soy así. El esplendor de todas las auroras, la majestad de todos los medios días y la dignidad victoriosa de todos los ocasos, todo eso me refleja. Mira ahora la ardilla y, en lo que ella te hace sonreír, comprende que hay algo por lo cual Yo soy infinitamente apacible, atrayente y tranquilo. Yo soy la majestad, la bondad, mas también el mimo y la gracia. Esos son algunos de los mensajes que te envío.”

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(Revista Dr. Plinio No. 273, diciembre de 2020, p. 2. Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de conferencias del 20/3/1988 y 12/10/1985  Título del artículo en la Revista: Mensajes de Dios).

Last Updated on Thursday, 10 December 2020 18:20