María, Auxiliadora en defensa de la fe

La invocación a María Auxiliadora nos recuerda, ante todo, su acción en defensa de la fe católica.

 

 

Plinio Corrêa de Oliveira

La invocación María Auxiliadora de los Cristianos fue introducida en las Letanías Lauretanas por San Pío V, en conmemoración de la victoria alcanzada contra los turcos en Lepanto. La fiesta fue instituida por Pío VII en acción de gracias por su regreso a Roma, después de haber estado preso por Napoleón.

Auxiliadora sobre todo en la expansión de la fe

Sobre la devoción a María Auxiliadora, tenemos una ficha extraída de la “Vida y obra de Don Bosco”1:

Los compañeros de Don Bosco notaron que desde el año 1860, él comenzó a llamar e invocar a la Santísima Virgen bajo el título de María Auxiliadora, Maria Auxilium Christianorum. Él era devotísimo – y siempre lo fue – de la Inmaculada Concepción. Todas sus grandes obras comenzaron un día 8 de diciembre. Ahora unía siempre los dos títulos diciendo: María Inmaculada Auxiliadora. Era que en nuevos sueños la Virgen le había ordenado que este debía ser el distintivo de la congregación.

Un día de diciembre de 1862, delante de un grupo de niños que jugaba, dijo:

– ¿Veis ese lado del patio? Allí vamos a construir una magnífica iglesia a la Madre de Dios. ¿Cómo debemos llamarla? La llamaremos María Auxiliadora. Hasta ahora hemos celebrado con solemnidad y pompa la fiesta de la Inmaculada Concepción, y continuaremos haciendo lo mismo. Pero, además, la misma Virgen Santísima quiere que la honremos con el título y la invocación de Auxiliadora. Los tiempos que corren son tan tristes, y tenemos una verdadera necesidad de que la Santísima Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana como en Lepanto, como en Viena, como en Savona y Roma. Ella lo quiere y aquí vendrán multitudes inmensas a implorar el auxilio omnipotente de la Virgen Santísima.

Alguien objetó:

– Pero eso costará mucho dinero.

Respondió Don Bosco:

– La Virgen es quien paga. Ella quiere su iglesia, y es natural que piense pagar sus gastos. Pero, para eso tenemos que merecer.

Nuestra Señora, en cuanto auxiliadora, se gloría de dar a los cristianos toda clase de auxilio, tanto en las necesidades espirituales, así como en las materiales, desde que esté de acuerdo con la voluntad de Dios y sea para el beneficio de nuestra alma. La cuestión es pedir. Cuando se pide con ahínco se obtiene. Y si no obtenemos aquello que pedimos, obtenemos cualquier otra cosa mucho mejor.

Sin embargo, vemos que Don Bosco entendía a Nuestra Señora como Auxilio de los Cristianos principalmente para la defensa de la fe y para la lucha en pro de la Causa Católica. Él habla de esa necesidad recordando a Lepanto, el gran cerco de Viena contra los turcos, Savona y las complicaciones de Pío VII con Napoleón.

Debemos, entonces, invocar a María Auxiliadora y pedir su intercesión muy frecuentemente en nuestro apostolado, en las situaciones difíciles que andan de modo muy lento, en casos complicados de alma, etc.

Ella es la Auxiliadora de los Cristianos en la expansión de la fe. Y debemos pedir a Nuestra Señora que nos ayude a llevar a cabo las cosas difíciles que emprendemos por la fe.

Auxilio en las cosas grandes y pequeñas

Don Chautard2 condena el error de las personas que piensan: “Deje que Dios me ayude en las circunstancias excepcionales, que en las situaciones comunes yo me las arreglo sin Él”. Eso está equivocado: debemos contar con el auxilio de Dios y de María Santísima en todas las circunstancias, inclusive en circunstancias muy pequeñas. Naturalmente, esta necesidad crece en las situaciones importantes y en las más improbables.

Hay una invocación a Santa Rita de Cassia que me gusta mucho: “Santa Rita de los imposibles”. Otra forma de referirnos a Nuestra Señora Auxiliadora sería: “Nuestra Señora de los Imposibles”, que obtiene aquello que humanamente hablando es imposible y sin salida. Ella obtiene eso, sobre todo, teniendo en vista la victoria de la Iglesia y la salvación de las almas.

Ciertas revelaciones particulares nos hablan de los últimos tiempos y nos presentan a Nuestra Señora como auxiliadora. Habrá un determinado momento en que un puñado de católicos estará completamente perdido. Y entonces un jefe invocará a San Miguel Arcángel que, por orden de Nuestra Señora, vendrá a auxiliar a los católicos, ganará la batalla, caerá el poderío del demonio y nacerá el Reino de María.

Debemos tener eso en mente: es la Santísima Virgen quien auxilia e interviene. A todo momento debemos pedirle ese auxilio. Les recomiendo que tengan esta intención muy en cuenta, en el día de la Fiesta de María Auxiliadora.

Oración a María Auxiliadora

Vamos a leer ahora una oración compuesta por San Juan Bosco a María Auxiliadora:

“¡Oh María, Virgen poderosa!”, Vos, grande e ilustre defensora de la Iglesia; Vos, auxilio maravilloso de los cristianos; Vos, terrible como un ejército en orden de batalla; Vos, que destruiste las herejías en todo el mundo, en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestras aflicciones, defendednos del enemigo, y en la hora de la muerte acoged nuestra alma en el Paraíso. Amén.”

Es una oración linda, que muestra cómo el pensamiento de él conllevaba la idea de que Nuestra Señora es la auxiliadora de la Iglesia.

1) No disponemos de los datos bibliográficos de la obra referida.

2) Don Jean-Baptiste Chautard (*1858 - †1935), monje trapense y Abad del Monasterio de Sept-Fons.


(Revista Dr. Plinio, No. 218, mayo de 2016, pp. 16-17, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 24/5/1967).

Last Updated on Saturday, 13 June 2020 02:12