San Anselmo: fortaleza formidable

 

 

 

Plinio Corrêa de Oliveira

 

San Anselmo marcó el siglo XI con su ciencia, piedad, y por las luchas que trabó. Observando su vida, nos da la impresión de una fortaleza formidable, un hombre que llenó su época y cuya gloria perdura por todos los siglos gracias a las victorias obtenidas por él en favor de la Fe.

La solidez, la fuerza, la grandeza de la Edad Media se muestran en la estatura de los grandes hombres que la marcaron. En efecto, si no hubiese habido campeones como él, la Iglesia se hubiese hundido. Por lo tanto, la solidez no consistía en no haber lucha, sino en la existencia de hombres dispuestos a combatir en todos los sentidos.

Es necesario estar luchando siempre, con una energía inquebrantable, una actividad continua, un entero desprendimiento de sí mismo, con los ojos puestos completamente en la Santísima Virgen, para que la batalla sea llevada a buen término. Encontrando combatientes verdaderamente dependientes de Nuestra Señora, la causa es solidísima, vence, de hecho.

Hoy en día, como durante el Reino de María, nuestra vida de lucha debe ser constante. Debemos persuadirnos de que el día en que no hayamos luchado, no habremos cargado la cruz. Ahora bien, para un católico, un día pasado lejos de la Cruz de Cristo y de Nuestra Señora es un día frustrado. Pidámosle a Ella que nunca permita un día así en nuestras vidas.

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(Revista Dr. Plinio, No. 265, abril de 2020, p. 3. Editora Retornarei, Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 20/4/1966).

Last Updated on Monday, 11 May 2020 17:54