El "sí" de la Santísima Virgen en la Encarnación y en la Corredención

En una profunda y breve meditación, el Dr. Plinio discierne la relación entre el grandioso papel de la Santísima Virgen en la Encarnación, en la Corredención y en la generación de los hombres para la vida sobrenatural.

 

 

Plinio Corrêa de Oliveira

Se podría preguntar cuál es el papel de Nuestra Señora en la generación de los hombres para la vida sobrenatural, y qué analogía tiene eso con sus relaciones con la Santísima Trinidad.

Yo soy propenso a interpretar las palabras del Arcángel San Gabriel “Dios te Salve, llena eres de gracia” no solo queriendo decir que en María no cabían más gracias, sino que todas las gracias creadas fueron puestas en Ella.

Habría, así, un curso continuo de hechos por donde Dios va dando a todos los hombres, a través de Ella, las gracias a ellos destinadas. He aquí por qué Ella es simbolizada por aquella lluvia que cayó a pedido del Profeta Elías.

Para la obtención de esas gracias, Nuestra Señora habría tenido un papel extraordinario, único, inconfundible, análogo al desempeñado en la Encarnación, en sus relaciones con el Padre Eterno, con el Espíritu Santo y con el Verbo.

Al contrario de la Anunciación y de los misterios llenos de paz a ella ligados, en la Corredención entra la parte del dolor. San Gabriel debe haber revelado a la Santísima Virgen un desposorio con el dolor, y todo cuanto el Espíritu Santo inspira a los hombres con respecto a, por medio de, y a propósito del dolor, y de su necesidad por causa de los pecados original y actuales.

En eso el holocausto manifiesta todo su poder fecundo, al mismo tiempo sublime y misterioso. Del dolor y de la muerte, que son tan terribles, se desprende un lirio. Así, los misterios de la concepción de Jesús, tan jubilosos, presentan un lado de seriedad, de heroísmo, holocausto, castigo y dolor, que constituye el pendant1 dentro del orden del universo y de las perfecciones que Dios quiso mostrar a los hombres. Él no es capaz de dolor, pero sus criaturas lo son, y el Verbo Encarnado lo fue.

Para hacer brillar este valor del dolor en todo su fulgor, en reparación a Dios negado, pisado, puesto de lado, era conveniente que Nuestro Señor sufriese todo cuanto sufrió. Pero Él sabía que el género humano no aceptaría beber todo el cáliz del dolor. Entonces, su Santísima Madre la sorbió entera por todos los hombres. Al hacer eso, el dolor se volvió fecundo y generador.

Creo que eso fue siendo revelado progresivamente a María, y alcanzó un auge al pie de la cruz cuando, después de todo, aún vio a un soldado abrir el costado de su Hijo. Con aquel golpe que, como toda la pasión, fue consentido por la Madre Dolorosa, y con el cual solo Ella sufrió, pues Él ya estaba muerto, la Iglesia nació.

Por lo tanto, también en el dolor Ella es medianera, porque en aquel “sí”, María aceptó el dolor, y su tarea quedó completa. En aquel “sí”, nosotros nacimos para la gracia.

Pienso que tanto en la Encarnación cuanto junto a la cruz, el Espíritu Santo dio a Nuestra Señora el conocimiento de todos los hombres que serían creados y el deseo de ofrecerse por ellos, en unión con su Divino Hijo. En el momento en que el Redentor dijo “Consummatum est”, la espada de dolor acabó de traspasarla.

1) Del francés: contrapartida.


(Editorial de la Revista Dr. Plinio, No. 264, marzo de 2020, p. 4, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del Dr. Plinio del 10/8/1984  Título del Editorial en la Revista: De la Encarnación a la Corredención).

Last Updated on Thursday, 05 March 2020 20:17