Todos serán juzgados por lo que hicieron por sus naciones

En el Juicio Final los individuos serán juzgados, entre otras cosas, por el bien que podrían haber realizado en favor de las naciones a las cuales pertenecieron, pero que, por haber sido perezosos, ambiciosos, herejes o cismáticos, no lo hicieron. Si deseamos que nuestros países sean grandes, queramos ante todo que la Iglesia Católica sea glorificada.

 

Plinio Corrêa de Oliveira

Hay dos clases de pueblos que desaparecieron: unos desaparecieron definitivamente, y otros llenan el vacío que ellos dejaron en la Historia, y la vida continúa. Ejemplo característico son las ruinas que se encuentran en ciertas partes de Asia y de Polinesia de modo especial, de civilizaciones bastante desarrolladas, de las cuales nadie sabe qué fueron, cuándo existieron y por qué desaparecieron. ¡Son los navíos fantasmas de la Historia!

Embarcaciones vacías fluctuando sin rumbo en los mares

Hasta que la navegación obtuvo el progreso que tiene hoy en día, era frecuente que hubiese mares yermos que pasaban años sin que un navío entrase en ellos. A veces, cuando dos navíos se encontraban, acostumbraban a acercarse y, si no eran enemigos – ¡pues en ese caso salían tiros! – llegaban a juntarse para saber cuál de ellos había estado en tierra firme hacía menos tiempo y qué noticias traía.  Cosa que se comprende perfectamente.

Ese asunto de los navíos acercarse perduró mucho tiempo. Me acuerdo de que, cuando yo tenía cinco años más o menos, venía de Génova a Santos en un navío de pasajeros llamado Duca DʼAosta, cuando nos llegó un telegrama enviado desde otro navío, me parece que estaba en inglés. Ellos avisaban que habían tenido noticia de que el Duca DʼAosta iba a pasar por allá y pedían que se aproximase, para que los pasajeros se pudiesen saludar, tal era la aventura de estar en alta mar. Todos los pasajeros de ambos navíos fueron hacia la cubierta, y las dos tripulaciones se saludaron, como podrían hacer hoy dos navegantes en el espacio, que se mueven en sentido contrario.

Me acuerdo de haber visto claramente los pasajeros del otro navío, donde, a propósito, había parientes nuestros muy allegados, y sabíamos que estaban viajando en él. Entonces nos reconocimos, hubo saludos, las señoras intercambiaban besos, etc. No me acuerdo si todas, pero por lo menos algunas comparecían a la cubierta preparadas para resistir al viento y a los movimientos del aire en el navío, con sombreros grandes, unos tules que protegían el rostro e incluso bufandas. ¡Porque cuando se está en un alta mar muy poco transitable como aquel, es mejor estar preparado para todo!

En esos tiempos, y también en épocas anteriores, se encontraban, a veces, navíos a los cuales se les enviaba una señal y no se obtenía respuesta. Entonces, el capitán del navío que no recibía respuesta se acercaba a ver qué pasaba, porque podían haber casos de necesidad. Y varias veces fueron encontrados navíos completamente vacíos, en situaciones muy curiosas. En uno de ellos, por ejemplo, todo indicaba que una parte de los pasajeros había estado comiendo, porque fueron encontrados restos de los que comían. Y sin ninguna señal de lucha interna – nadie luchó, no hubo ningún comienzo de incendio, ni filtración de agua. El navío estaba perfecto, fluctuando sin rumbo en los mares.

Naciones que se convirtieron en los navíos errantes de la Historia

¿Cuál fue el misterio que llevó a la tripulación entera – se supone que sean navíos de pasajeros, padres, madres, hijos, en fin, parentelas y otros independientes – a salir del navío para ir a otra embarcación? ¿Y por qué motivo los que transportaron esa gente no llevaron reservas de comida? ¿Pueden imaginar qué perjuicio para un navío llevar bocas y no agua dulce ni alimentos? ¿Qué sucedió?

En una revista histórica francesa leí un artículo muy bien hecho de casos de esos, que levantaba la siguiente hipótesis. Analizando bien todo, solo hay una conjetura que tiene cabida, pero sin base científica: haber llegado entes de otros astros que llevaron esa población entera para otro planeta.

No estoy opinando por el sí o por el no, porque me parece imposible opinar, pero es un misterio enormemente pintoresco, interesante, e incluso me parece atrayente… ¡A mí, me gustaría visitar un navío así!

Hay navíos cuyas ruinas están en islas y desiertos, monte adentro… una población vivió allá, floreció y murió. Y no se sabe cuándo y por qué dejaron aquel lugar. No los mataron, porque no se encuentran cadáveres. No hubo guerra, porque no hay señal de combate. ¿Qué pasó? Es pintoresco.

Pues bien, hay civilizaciones que se convirtieron en los navíos errantes de la Historia.

El hombre responde por su nación delante de Dios

Nuestra civilización entrelazó tanto el mundo, que ni se nos pasa por la cabeza la idea de algún día ser un pueblo navío errante de la Historia. Pero imaginen que vengan los castigos previstos en Fátima, y resten unos puñados poblacionales en el mundo. Puede ser que los componentes de algunos de esos puñados mueran muy ancianos y no tengan descendencia, y ahí se acaben. Pero hay otras naciones que tienen cuentas más severas para prestar a Dios, porque mucho tiempo después de extintas aún deberían marcar la Historia. Es una posibilidad.

Entonces, ¿en el día del Juicio final todo eso se va a cobrar? Sí y no. Porque en Cielo no hay naciones. Y el Juicio Final es un juicio individual, va a juzgar los individuos. Entonces, ¿qué hacen las naciones dentro de eso?

Los hombres serán juzgados, entre otras cosas, por lo que ellos hicieron a las naciones a las cuales pertenecieron. Es evidente. Y aquellos que podrían haber modificado muchas naciones para el bien, serán juzgados por aquello que ellas no recibieron de ellos porque fueron perezosos, ambiciosos, herejes o cismáticos.

Una nación desapareció en la Historia, pero el hombre responde por la nación delante de Dios: “¿Por qué tal país que me debería haber prestado tales y tales servicios no los prestó? Tú tenías en tu mano la posibilidad de hacer eso, aquello y aquello otro. ¿Por qué no lo hiciste?” Y, sobre todo, y esencialmente en lo que se refiere al apostolado: “Tú podrías haber hecho que tu nación difundiese mi Nombre en tales otros lugares. Eso no sucedió.”

La toma de Saigón por los comunistas

Me causó estremecimiento leer la caída de Saigón1. La mañana antes de que los comunistas llegaran a esa ciudad – todo el mundo sabía que iban a llegar –, el comercio abrió, todo funcionaba normalmente. En el mejor club de la ciudad, la piscina estaba llena de bañistas, y el bar vendiendo champagne y otras bebidas de lujo, los corresponsales de prensa, los diplomáticos, etc., divirtiéndose y esperando que los comunistas llegasen. Preguntan:

– ¿Y Uds. no hacen nada?

En la piscina, un acaudalado que tomaba champagne dio esta respuesta:

– ¿Yo solo? De hecho, no es posible hacer nada ¡Déjeme beber esta última copa de champagne!

Muy inteligentemente, los primeros contingentes comunistas que entraron en Saigón estaban compuestos de jovencitos adiestrados y, naturalmente, con gente mayor atrás para hacer correr la cosa. Saltaban de los camiones en que estaban y se esparcían por la ciudad. Las personas los miraban, les parecían tan jóvenes e inofensivos que daban risotadas y los saludaban amistosamente. Ellos tenían la palabra de orden de tomar cuenta de los puestos claves.

Cuando las tropas comenzaron a entrar, toda la resistencia era imposible, porque ellas estaban armadas y los lugares claves, desde donde podían desencadenar alguna resistencia, ya estaban en las manos de esos niños. Si matasen a esos niños se corría el riesgo de atraer sobre sí una venganza de la cual ellos tenían miedo. Hacer una composición con los comunistas era la mejor cosa que tenían que hacer, imaginaban ellos.

Los católicos eran numerosos en Saigón y podrían haber hecho una resistencia. Pero ellos tenían un arzobispo a favor de la conciliación con los comunistas. Y ese arzobispo llevaba consigo a toda una gente que era del mismo género, laicos y eclesiásticos.

¿Estos no van a prestar cuentas por el hecho de que Saigón hubiese caído? ¿Los hombres que predicaron la rendición no entregaron irremediablemente su país al enemigo, cuando tenían la obligación de defenderlo?

Por lo tanto, no va a ser juzgado Vietnam, pero sí todos los hombres que resistieron o que no resistieron, que fueron negligentes. Todos van a rendir cuentas por su vida individual y por lo que hicieron de su país.

Venecia y Florencia: dos vertientes del espíritu humano

Sin embargo, las naciones pagan en este mundo los pecados que cometen, precisamente porque no habrá naciones en el Cielo ni en el Infierno. Luego, Dios pune con castigos terrenos los pecados de las naciones. Resultado: las naciones se vuelven infelices, mezquinas, sin importancia, por causa de los pecados que cometieron.

Cuando la nación no peca y corresponde a la gracia, ¿cuál es la recompensa que recibe en esta Tierra también por su virtud? Recibe toda la clase de grados de gloria y de grandeza que Dios le había destinado. Con una alegría especial, que es la ufanía justa y razonable de aquellos que pertenecen a esa nación.

Encontramos entonces naciones que sacaron de sí lo que podían. El ejemplo más característico de eso tal vez haya sido Italia. En los siglos XV y XVI, Italia no era una nación, sino un conjunto de pequeñas naciones independientes. Florencia, por ejemplo, era un Gran Ducado al frente de Toscana. El pueblo había correspondido durante mucho tiempo a la gracia, y con eso se había desarrollado su perfil intelectual y moral extraordinariamente. Y hubo un pulular de grandes hombres, de santos, que hacían de la vida interna de Toscana uno de los ápices del acontecer del mundo. La Catedral de Florencia, los monumentos, las bibliotecas, el Palacio della Signoria y mil otras cosas, constituyen un tesoro. Todo el mundo que desea tener cultura, necesita informarse un poco sobre Florencia. ¿Fue o no fue una gran ciudad? Fue inclusive un gran Estado.

Venecia es más o menos contemporánea de Florencia. Se va de una ciudad a la otra en pocas horas, pero son dos mundos completamente diferentes. He aquí un lado por donde se puede ver la característica de cada una: los artistas de Florencia eran peritos, sobre todo, en el dibujo de las figuras que pintaban, aunque daban menos importancia a los colores, mientras que los de Venecia eran eximios en el colorido. Son dos estilos de alma: el uno es abierto, afable, ameno, de los que gustan más del color que de la forma; el otro es lúcido, penetrante, inteligente, de aquellos que dan más importancia a la forma que al color.

En Venecia los coloridos son fabulosos, no solo los de los cuadros, sino también de la naturaleza. ¡Aquella laguna con toda su belleza, los coloridos que se hacen durante el día cuando el sol se levanta o se pone, los palacios construidos a lo largo de aquellos canales donde se reflejan indefinidamente, todo es de un colorido estupendo! Se va a Florencia y se ve una cosa diferente: es la precisión del diseño cargado de expresión. Entonces, qué gloria: dos ciudades cercanas, pequeñas, pequeñas repúblicas, engendraron esas dos escuelas de arte representando dos estilos, dos vertientes del espíritu humano. ¡Es una maravilla!

Se podría preguntar: ¿el espíritu del pueblo brasilero se inclina más por el gusto de los colores o del diseño? En los panoramas de Brasil, ¿qué es más bonito: el colorido o el diseño? Procurando – no como un argumento de certeza, sino de probabilidad – un trazo del espíritu nacional, ¡cómo sería interesante tratar sobre eso!

Portugal sobrevivirá, pero necesita cambiar mucho

San Luis Grignion de Montfort, contemporáneo de Luis XIV, dice que en su tiempo el mundo ya estaba invadido por un torrente de iniquidad, pero habría un momento en que Nuestra Señora intervendría, vencería e implantaría su Reino. La Santísima Virgen habló de naciones enteras que desaparecerían: serán los “navíos fantasmas” de la Historia. Con toda certeza, Ella ya escogió las naciones que sobrevivirán.

Garantía de vivir, la Virgen de Fátima solo dio a una nación: Portugal. Ella escogió ese país para allí aparecer, es decir, fue el pedestal desde lo alto del cual la Madre de Dios quiso hablar al mundo. Sin embargo, podría perfectamente no haber dicho que Portugal, después de todos los castigos por Ella profetizados, conservará el dogma de la Fe2.

¿Cómo será Portugal en el Reino de María? Por cierto, Portugal tendrá que cambiar mucho hasta allá… Es una nación que se dejó semientregar a los comunistas. Aquella porquería de la Revolución de los Claveles3… ¿podría haber algo más contrario a la índole de un pueblo guerrero como el portugués, teniendo el pasado de batallas que tiene?

¡Portugal, de aquel tamañito, con un imperio colonial formidable! Y más aún, ninguna colonia de país europeo resistió tanto a favor de la metrópolis como Mozambique y Angola con relación a Portugal. Sin embargo, después de eso, ¡Portugal haber ido en la onda de aquella Revolución de los Claveles, y por causa de esos claveles creer en las intenciones pacíficas de aquellos bandidos!

Ahora bien, Portugal conservará el dogma de la Fe. Conclusión: para que haya el Reinado de Nuestra Señora es necesario que la nación lusa cambie mucho, porque no podemos imaginar en el Reino de María un Portugal con el Estoril repleto de inmoralidad en épocas de turismo, y todo el resto.

En el Reino de María, las naciones católicas constituirán un concierto de una belleza sublime

Y en el Reino de María debe realizarse la famosa descripción de San Agustín con respecto a la nación católica. Dice él: imaginen una nación donde el rey y el pueblo, los generales y los soldados, profesores y alumnos, esposos y esposas, padres e hijos, todos viven en estado de gracia y en el cumplimiento del amor a Dios; ese país sube así a lo más alto de su gloria.

¿Será que, para que eso acontezca van a desaparecer las características de los diversos pueblos, y todos se fundirán por tener la misma Fe? Absolutamente no. Al contrario, las características se acentuarán, constituyendo entre todas las naciones católicas un concierto con armonías de una belleza sublime. Si viésemos el mundo así, diríamos: “¿Pero eso es el Cielo o es la Tierra?”

Este “sueño” lo vivieron muchos pueblos en la Edad Media. La Cristiandad era la familia de las naciones cristianas católicas, en la cual se cumplía la Ley de Dios. San Pío X dijo eso en una de sus encíclicas: si Europa estaba por encima de todas las naciones del mundo, por causa del esplendor de su civilización cultural, artística y material, fue debido a la Fe Católica.

Conclusión: preocupémonos, sobre todo, de que todas las naciones sean enteramente católicas, y entonces se aplicará la promesa de Nuestro Señor Jesucristo: “Procurad el Reino de Dios y su justicia – es decir, la virtud que en él se practica – y todas las cosas os serán dadas por añadidura” (Mt 6, 33).

Si deseamos que nuestros países sean grandes, queramos ante todo que la Iglesia Católica sea glorificada, que todas las naciones practiquen la Ley de Dios y tengan el espíritu de la Santa Iglesia; el resto nos será dado por añadidura y tendremos el Reino de María.

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1) Nombre de la capital del antiguo Vietnam del Sur, tomada por los comunistas el 30 de abril de 1975.

2) Cf. HERMANA LUCÍA, Memórias I. Cuarta Memoria, C. II, No. 5. 13ª. Edición. Fátima: Secretariado dos Pastorinhos, 2007, p. 177.

3) Ocurrida el 25 de abril de 1974.


(Revista Dr. Plinio, No. 257, agosto de 2019, pp. 16-23, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 4.9.1986).

Last Updated on Friday, 16 August 2019 14:37