Caballería de ángeles y de hombres

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Cuando los medievales se referían a los ángeles, hablaban muchas veces de la Caballería Angélica. Decían que los espíritus celestiales fueron los primeros caballeros porque lucharon contra los primeros malos: los ángeles rebeldes.

No nos es fácil comprender cómo fue el prœlium magnum, ese gran combate trabado en el Cielo entre los ángeles y los demonios. ¿Cómo un puro espíritu lucha contra otro? ¿Cuáles son los recursos de un espíritu para vencer a otro, al punto de precipitarlo en el Infierno? ¿Cómo se da la expulsión de un espíritu por otro, de un determinado lugar?

Por cierto, esta guerra se dio de un modo intrínsecamente mucho más noble que el de las Cruzadas. Aquellos espíritus angélicos, en el momento en que entraban en lucha contra los demonios, eran confirmados en gracia y conquistaban para siempre la corona eterna.

El jefe de esa Caballería Celestial es el Arcángel San Miguel que, constituido como patrono de los caballeros, resume en sí todo el espíritu de las Cruzadas, de la Caballería y, en consecuencia, todo el espíritu de la Edad Media.

A nosotros nos parece tan noble que alguien derrame su sangre por una gran causa. ¡Pero la nobleza de un espíritu como San Miguel, desdoblando toda su fuerza contra el demonio, es inimaginable!

Es tal la belleza del Príncipe de la Milicia Celestial que el intelecto humano no es capaz de captar, pero de algún modo puede sospechar, entrever, conjeturar, a la manera de un escalón para imaginar la infinita perfección de Dios.

Sin duda alguna, también en esta guerra incruenta en la cual estamos comprometidos – guerra psicológica, de gracias y carismas contra las tentaciones e insidias diabólicas; de un espíritu de inocencia contra el de complicidad y de toda especie de indecencia, de crimen y de fraude de la Revolución – hay una nobleza mucho más grande que en la propia Caballería terrena.

Sin embargo, no podremos contrarrestar la ofensiva revolucionaria si no somos tales que los ángeles se reconozcan afines con nosotros y nuestros aliados naturales; sin que establezcamos con la Caballería Angélica una naturalidad, como si el abismo que nos separa de ellos no existiese.

Este vínculo entre ángeles y hombres, y de hombres por así decir “angelizados” entre sí, actuando sobre la opinión pública en el sentido contrarrevolucionario, en continuidad con la Caballería Celestial, es lo que nos debe caracterizar.


(Editorial de la Revista Dr. Plinio, No. 246, septiembre de 2018, p. 4, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de conferencias del 16.10.1970, 12.2.1978 y 6.10.1981 - Título original del artículo: Vínculo entre ángeles y hombres "angelizados").

Last Updated on Monday, 22 July 2019 15:03