El secreto de la calma

 

 

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Por el don de profecía, María Santísima conoció individualmente a todos los hombres que existirían hasta el fin del mundo, con sus cualidades y defectos, y tiene para con cada uno la misericordia incalculable de la mejor de las madres.

Debemos, pues, tener la certeza de que, pidiéndole cualquier cosa, la obtendremos. Puede ser que alguien pida algo que no sea para su propio bien. En ese caso, Nuestra Señora no se lo dará. No obstante, hasta en eso entra la misericordia de Ella, porque, conociendo mejor que nosotros lo que nos conviene, la Madre de Dios nos concede otra gracia más valiosa que la que le pedimos.

Aunque estemos en estado de pecado, la Santísima Virgen tiene pena de nosotros, y nos obtiene gracias preciosas para enmendarnos y brillar delante de Ella por toda la eternidad.

Así siendo, no hay razón para quedarnos nerviosos y agitados, pues aunque no comprendamos por qué nos está sucediendo algo muy triste, debemos estar tranquilos, pues nuestra Madre vela por nosotros.

La perfección consiste, por lo tanto, en mantenerse sereno y tranquilo, comprendiendo que todo se hace por la voluntad de Nuestra Señora. Ahí está el secreto de la calma.

­­­­­­­­­­­­­­­__________________

(Revista Dr. Plinio, No. 239, p. 36 – Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 12.10.1990).

Last Updated on Thursday, 16 May 2019 15:06