El canto de fidelidad en la noche del crimen

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Después del entierro de Nuestro Señor, los ángeles pudieron contemplar – tal vez en el propio edificio donde se realizó la Santa Cena – a Nuestra Señora, sola, en el silencio de aquella noche. La Tierra entera pecando y Ella interrumpiendo sus oraciones para cantar sus reparaciones, con melodías que sólo los espíritus angélicos conocieron y que nosotros conoceremos cuando fuéremos al Cielo.

Allí estaba la Santísima Virgen, que compuso el Magnificat, tomando punto por punto, descendiendo al abismo de cada infidelidad y concluyendo la meditación con un canto de fidelidad. ¡Qué escena conmovedora debería de ser esa! La Madre de Dios la pasó sola porque nadie era digno de presenciarla, solamente los ángeles.

Es una magnífica forma de meditar en la Pasión, asociarnos a ese canto de la Soledad de Nuestra Señora; enteramente sola, en la noche del crimen. El cántico de la virtud más grande de toda la Tierra, elevándose hasta el Cielo.

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(Revista Dr. Plinio, No. 240, p. 36, marzo de 2018. Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 13.4.1968).

Last Updated on Tuesday, 03 April 2018 15:37