Testamento de un gobernante

El testamento de un gobernante a su hijo

   Extractos del testamento que el rey San Luis IX de Francia (1.214-1.270) dejó a su hijo

   Hijo mío amadísimo. Lo primero que quiero indicarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.  

   Hijo. Debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal (…)  

   Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos; ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón.

   Pon la mayor diligencia en todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.  

   Sé devoto y obediente  a nuestra madre, la Iglesia Romana, y al Sumo Pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.   

   Hijo amadísimo. Llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén”

Last Updated on Sunday, 13 September 2015 22:23