El Taj Mahal y la Catedral de San Basilio

Los contrarios armónicos de las construcciones orientales parecen indicar que no fueron pensados de una sola vez. Una generación construyó la torre, más tarde surgió el deseo de satisfacer algo que brotó del alma y se añadió una cúpula. El resultado final es algo mítico, propio al oriental.

  

Contrarios armónicos en la arquitectura oriental

                                                                 

 

 

Plinio Corrêa de Oliveira

Al analizar el Taj Mahal, me da la impresión de que sería necesario distinguir, nunca separar – porque quedaría un monstruo –, dos elementos en los cuales se realiza un equilibrio prodigioso: las partes laterales y la línea constituida por la cúpula y por el cuerpo central, destacado por las dos torrecitas. Me parece indispensable considerar las partes aisladas para comprender el todo.

Contrarios armónicos del Taj Mahal

Hay un aspecto interesantísimo y muy bonito que es el siguiente: a primera vista, en la parte central está el peso. Sin embargo, existe un juego ambivalente por el cual, al mismo tiempo en que, visto de un lado, el conjunto parece leve, considerado por otro prisma se trata de un “cupulón” pesado, de aplastar. ¿Cómo hacer para que un cuerpo de edificio cargue esa cúpula pesada no solo manteniendo cierto aire de levedad, sino hasta dando la impresión de que la cúpula se suspende y no achata?

La enorme puerta, que tiene algo de ojival y de moldeado – el elemento moldeado tiene un papel enorme en eso – sustenta la cúpula en un equilibrio perfecto. De manera que no se puede decir que ella quede propiamente leve, pero no se percibe el peso. Cuando el “balón” remite hacia arriba, la puerta y todo lo demás quedan elevados. En ese sentido hay, entre lo leve y lo pesado, una especie de juego sumamente bien puesto que da la idea de armonía, a mi ver expresada en los siguientes términos: estabilidad armónica perfecta, porque es vigorosa y leve.

El conjunto lucra mucho en expresión con las torrecitas laterales, que constituyen una especie de analogía primaria en relación con la cúpula central, pero tienen como analogías primarias los altos minaretes laterales, los cuales son muy pequeños en relación con las torrecitas, y estas, a su vez, son pequeñas en relación con la cúpula del centro. Tal graduación ayuda a dar la ilusión de levedad.

Esa es la simetría de los contrarios armónicos. La genialidad del artista original consiste en inventar una forma de oposición en la cual nadie pensó, pero que no resulta en ningún monstruo a la manera del arte moderno. Tenga genio, haga algo que saque de ese maremágnum de posibilidades de los contrarios armónicos una belleza nueva, y no sea cretino.

La unidad artística y el contrario armónico

De ahí sacamos un principio muy curioso: cuando queramos dar a un elemento determinado una expresión para la cual él no se presta – en este caso, la de levedad –, si colocamos a su lado algo análogo dotado de esa expresión, todo se expresa en el espíritu humano en un solo todo.

En ese sentido, los microminaretes ejercen un papel importante. Es un juego de analogías del menor hacia el mayor, cuya relación se explica en el todo, en que cada elemento hace más leve al otro, abriéndose hacia el infinito.

Además, hay un principio de analogía por el cual, siempre que en una determinada línea o unidad artística no se consigue colocar el contrario armónico entero como se desea, algo de ese contrario armónico puede ser puesto en un objeto colateral análogo, porque, para la vista humana, ellos forman un solo conjunto.

En el Taj Mahal, en un primer momento, sorprende un poco tanto el tamaño de la cúpula cuanto el de la puerta. Casi seríamos llevados a decir: “Exageraciones armónicas.” Sin embargo, lo que me parece genial es cómo el arquitecto consiguió dar al rectángulo tanta fuerza que, moldeándolo, restableció la levedad. El moldeado es muy oriental, misterioso, casi como una mirada. Está muy bien hecho.

Feudalidad expresada en las torres de las construcciones rusas

Es interesante notar la reversibilidad entre los principios arquitectónicos y las relaciones humanas.

En el orden civil monárquico bien constituido, la aristocracia es un elemento más importante que la monarquía. No obstante, en el orden eclesiástico se da lo contrario: la monarquía es un elemento más importante que la aristocracia.

¿No habría una contradicción en eso? No, porque la Iglesia tiene una naturaleza tal, que ella abarca el conjunto de todas las almas bautizadas del mundo. La esfera temporal, como un orden más bajo, pide una especie de federalización que la espiritual no comporta. De donde un Sacro Imperio, por ejemplo, constituye una federación de federaciones.

Entre más pienso sobre el feudalismo, más me convenzo de que su debilitación comenzó a partir del momento en que los feudos más grandes comenzaron a absorber a los más pequeños. La plenitud de fuerza y de vida del feudo pequeño es la base viva del sistema feudal. Donde tal señor feudal tiene dos mil castillos, ya se trata de un feudalismo muerto. Él puede hasta federar bajo su autoridad dos mil feudos vivos, pero apenas en la medida en que no los absorba.

En ciertas construcciones rusas notamos mucho esa unidad feudal. Cada torre parece rebosante de vitalidad propia y, es curioso, parece ignorar completamente a la otra. Se tiene la impresión de que ellas están ciegas una para la otra y solo se explican de lo alto de un cono o del fondo de una distancia de la cual son vistas juntas. Entonces se elucidan fabulosamente y los contrarios armónicos se afirman, en primer lugar entre la cúpula y la base en cada una de ellas, y después ellas entre sí. Cada una es, hasta cierto punto, el contrario armónico de la otra.

Toda la gloria y la riqueza se encuentran en las cúpulas

A mi modo de ver, el auge del estilo ruso es la Catedral de San Basilio, donde la tal simetría de los contrarios armónicos se afirma mucho más ricamente que en otros edificios rusos, en los cuales, a veces, hay una igualdad empobrecedora entre una torre y otra.

Sin embargo, incluso en esas otras construcciones, el juego de los contrarios armónicos de las trascendencias aparece en esto: ora una torre trasciende a la otra por analogía, ora por contrariedad. Ese juego de la analogía y de la contrariedad está siempre presente, inclusive cuando hay una torre central más noble, con la cúpula dorada, que supera a las circunstantes.

En muchos de esos edificios toda la gloria y riqueza de la construcción se encuentran en las cúpulas coloridas, en las cuales se ven estrellas que, aunque no estén lanzadas enteramente al azar, tampoco están dispuestas en línea recta. Otras cúpulas son elaboradas de tal modo que se hacen sumamente visibles cuando los rayos del sol inciden sobre ellas, pero, debido a su material y colorido, en ciertos momentos parece que la cúpula se diluyó en el cielo, formando una especie de cuerpo etéreo de materia medio sólida, medio gaseosa, encimada por una cruz y terminando en un sueño.

El oriental no planea todo inmediatamente, crea al acaso

Da la impresión de una maravilla de esas no fue planeada de una vez, sino poco a poco. E arquitecto dice: “Qué interesante sería hacer una torre con una cúpula verde…” Y hace la torre. Después de haberla hecho, él mismo provee el proyecto de un contrario armónico para satisfacer otra apetencia de su propia alma. Generaciones después, un artista, a fuerza de contemplar, piensa: “Sería interesante tal detalle así, para equilibrar esa catedral…” Y lo pone. Cada generación va enriqueciendo y embelleciendo aquella obra de arte. A mi modo de ver, si no hubiese caído el régimen zarista y no entrase aquella rigidez del absolutismo, habría otros edificios que poco a poco irían siendo así compuestos.

Entonces, si fuese un arquitecto católico construiría, por ejemplo, una capillita a Nuestra Señora de Fátima, que tendría un contrario armónico enteramente sorprendente, con un nicho allí cerca. Después, comenzaría una gran popularidad en torno a esa capillita, y otro arquitecto abriría una especie de concavidad en la torre para que cupiese el pueblo… Y, así, cada uno haría el contrario armónico de lo que había sido elaborado en la generación anterior; de un modo medio sorprendente, a medida que las almas fuesen sintiendo necesidad de poner contrastes armónicos.

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(Revista Dr. Plinio, No. 272, noviembre de 2020, pp. 30-35, Editora Retornarei Ltda., São Paulo – Extraído de una conferencia del 2/10/1974).

Last Updated on Tuesday, 02 November 2021 16:37